Colectividad
Aragonesa
De Chile

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Mi paso por chile
Por Raquel Gil

 

Aparecido en el periódico LA COMARCA - Año 1 Número 22 - 9 Febrero 1992

 

Tenía ilusión de conocer mundo, así que aproveché la oportunidad que se me ofrecía cuando por razones de trabajo se nos abrió las puertas de Chile.

Sabía que el cambio de vida debería de ser notorio en amplio aspecto, pero nunca imaginé que al otro lado del mundo y a tantos miles de kilómetros me estaban esperando. Así que a las pocas horas de llegar a Santiago de Chile, ya me había abierto los brazos de hermandad, pues la colectividad Aragonesa allí residente deseosa de acoger a todo aquel que llega con aires nuevos y renovables de nuestra región, muestra su cariño e interés por esos nuevos hermanos que son portadores de noticias e inquietudes frescas.

Siempre pensé erróneamente, que una colectividad era una agrupación de amigos, simpatizantes, algo con lo que dejar pasar el tiempo, pero no mucho más, no encontraría palabras para definirlo, es un pueblo unido, luchador, infatigable por llevar ese baluarte con orgullo por el mundo, sabedores que su causa no cae en saco roto.

Yo tenía que hacer algo por esa causa, me veía obligada a hacerlo, y aporté mis pocos y olvidados conocimientos para formar un grupo folclórico de jota aragonesa. No tuve que luchar mucho, pues voluntariamente me fueron apareciendo parejas de jóvenes que mostraban su interés y ayuda para poder conseguirlo. Jóvenes chilenos que llevaban en la sangre descendencia aragonesa y que atraídos por las versiones de sus padres y abuelos querían sentir en ellos esas inquietudes que les habían transmitido.

En tres semanas los tenía bailando delante de gentes ansiosas de sentir aires frescos de Aragón, sin reparar en fallos o defectos que hubiese por ser tan joven el grupo Añoranza, como así lo bautizamos pensando que ese era el mejor nombre que se le podía dar.

Nuestra Colectividad trabaja incansable y lleva en su joven trayectoria un sin fin de ayudas y aportes; testimonio pueden dar de ellos las escuelas España y la de Pilar Moliñez, el Hogar Español, el Hospital San Juan de Dios.., y aunque el aporte monetario es muy escaso, lo llevamos con entrega de amor que tan necesitados están de ello, esperando que podamos aumentar esos fondos que con ayuda de nuestro Gobierno Aragonés no quede sólo en sueños, ya que el camino a recorrer es pesado y laborioso.

Hasta el día de hoy muchas autoridades aragonesas han pasado por Chile, dando la chispa de apoyo que tanto necesitan e intercambiando experiencias, enriqueciendo así la ilusión de seguir adelante de la mano del Presidente de la Colectividad Aragonesa en Chile D. Ramón Gimeno Iglesias, luchador empedernido por conseguirlo y toda la directiva que dándole apoyo y soporte andan un mismo camino.

He tenido el placer de transmitir saludos a nuestras Autoridades Aragonesas con motivo de las Pascuas y me he llenado de orgullo al saber de los infatigables esfuerzos de orden cultural, económico, social y un largo etcétera, que con pocos años de existencia como institución van logrando.

Les doy mi agradecimiento y en nombre de mi Colectividad por este aporte de apoyo que me han infundido, invitando a la vez a ese país andino maravilloso en todos sus aspectos, haciendo hincapié para la segunda quincena del próximo mes de abril en donde se intentará celebrar la quincena cultural, gastronómica, folclórica etc., que con orgullo podamos impartir.

Mi agradecimiento personal a D. José Gimeno Valero, Vicepresidente de la Corte de Honor de Caballeros de la Virgen, hombre de valores humanos, incansable luchador por el afán que tanto honor le acredita al poder hacernos Corte de la Virgen allá tan lejos. Pero no por eso la veneramos menos, al contrario, lo hacemos con más fuerza pensando que la distancia resta a la Virgen el poder escucharnos.

Nuestra necrología última sido dolorosa al perder a nuestra principal pionera, la Sra. Pilar Serrano que tanto ayudó al prójimo durante toda su vida y fundadora de la Iglesia Virgen del Pilar de Santiago de Chile, que con los aportes de limosnas, pedidos puerta pudo fundar, saliendo al final de su vida de dicha iglesia como fue su deseo, escoltada por el grupo jotero con el traje regional y cantando el Himno a la Virgen. Cabe resaltar que las flores que le acompañaron en su último viaje fueron dejadas a los pies de nuestro Pilar querido como ella había soñado.

Estas vivencias y otras nos hacen el aporte de fuerza para seguir adelante.

Gracias Aragón por hacernos sentir como sentimos fuera de ti.

  

Raquel Gil