Colectividad
Aragonesa
De Chile

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 Será otro Santo Aragonés, pero en tierra Chilena
VENERABLE  PADRE  MARIANO  AVELLANA 
Por Rvdo. Padre Mario Calvo González
14/03/2005
 

VENERABLE  PADRE  MARIANO  AVELLANA

 

 
Mariano nació el 16 de Abril de 1844 en Almudévar, pequeño pueblo de la provincia  de Huesca en Aragón, España. Sus padres, don Francisco y doña Rafaela, eran “ labradores  de muy buena posición y buenas costumbres “, según un biógrafo.
Quinto entre ocho hermanos, creció en ese ambiente sencillo y religioso.
 
En 1858 ingreso al seminario diocesano de Huesca. Una curiosa anécdota de esos años revela su personalidad “ arrebatada “ y los insondables designios de Dios : por habérseles negado autorización para presenciar el carnaval local, algunos seminaristas arengados por Mariano se amotinaron contra el rector y fueron expulsados del seminario. Pero en medio de este traspié, Dios hizo lo suyo : Mariano pidió perdón, volvió al seminario, y el 19 de Septiembre de 1868 recibía la consagración sacerdotal.
 
Ese mismo día una revolución derrocaba a la monarquía española y desterraba, entre otros, a los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María o Claretianos. Varios sacerdotes amigos de Mariano los siguieron a Francia e ingresaron a su congregación. Mariano los imitó en 1870.
 
Cumplido el período de prueba o noviciado, en 1873 era enviado como misionero a Chile, a los 29 años. Aquí ofrendaría los restantes treinta y un años de su vida.
 
Trabajar en su propia persona y superar así las tendencias negativas que le impedían lograrlo : su carácter, que tendía a la violencia; su inclinación a la comodidad, flojera y sensualidad. Para superar estos obstáculos se hizo hombre de oración y capaz de sentir permanentemente la presencia de Dios en su vida y actividades; y asumió el sacrificio en su cuerpo, soportando especialmente las fatigas de sus labores misioneras.
 
Sufrió en silencio los padecimientos de una herpes que por años lo probó duramente. A ella se le sumó una llaga en una pierna, que le quedo definitivamente abierta. Era del tamaño de una mano, pero no le impidió continuar su asombrosa actividad e incluso cabalgar por entre campos y cerros para misionar en lugares apartados.
 
Además se hizo austero en el sueño, en las comidas y bebidas. Pero sobre todo se transformó en servidor de todos, ofreciéndoles la Palabra de Dios y su propio servicio.
 
Entregarse de lleno a su vocación misionera. Para esto se dio totalmente a los mas débiles y pobres. En cada pueblo o ciudad predicaba antes que nada en la cárcel y el hospital, entregando cariño y consuelo a quienes mas sufrían. En los campos llegaba hasta las chozas de los campesinos, rezaba con ellos y les hablaba de un Dios Padre de quien todos somos hijos; y en los campamentos mineros del norte supo doblegar los corazones hasta de los más reacios y duros.
 
Durante treinta años recorrió el territorio chileno desde Taltal en el Norte hasta el Maule en el Sur. Lo hizo en tren, en coche, en barco a caballo o a pie, de acuerdo a los medios de entonces. Durante ese tiempo predicó más de 700 misiones, gran parte de ellas en las actuales III y IV regiones, donde se le apodó “ el Apóstol del Norte “. Pero en la zona que hoy abarca V, VI y Metropolitana sumó más de 250 misiones, principalmente mientras residía en las siguientes ciudades :
 
En la casa central de los misioneros, en la actual calle Zenteno, vivió en dos temporadas: de 1873 a 1879, y de 1895 a 1902. Durante esos 13 años predicó gran parte de sus misiones en la zona central, tanto en las parroquias de la capital como en Melipilla, Talagante y centenares de pueblos, caseríos y parroquias rurales de la época. Estuvo en San Miguel, San Bernardo, Olivar, Rosario, Colina, Paredones, Navidad, Alhué, San Pedro… Y llegó misionando hasta las ciudades de Talca y Curicó.
 
En la comunidad misionera curicana solo vivió de febrero a julio de 1895, ya que un ataque de apoplejía cortó por un tiempo sus andanzas misioneras. Pero en esos cinco meses predicó tres misiones en la ciudad y otras nueve en sectores rurales como Huerta del Mataquito, Tutuquén, Pelarlo, Palquibudi, Doñihue, Potrero Grande y otros.
 
En Valparaíso vivió de 1885 a 1887. Allí debió permanecer más en su casa por ser el superior de su comunidad. Pero predicó 31 misiones en lugares como Los Andes, Quillota y la misma ciudad de Valparaíso; y asumió como labor principal atender el hospital San Juan de Dios, hoy Van Buren, y la cárcel. Aquí asistió a un reo en su fusilamiento, de un modo que conmovió profundamente a los espectadores y fue destacado en la prensa.
 
El 14 de mayo de 1904 fallecía cerca de Freirina, en la actual Tercera Región de Atacama, Mariano Avellana Lasierra, uno de los primeros misioneros claretianos llegados a Chile, a quien el pueblo llamaba “ el santo padre Mariano “.
 
Cien años después, perdura su recuerdo como uno de los más grandes misioneros conocidos en nuestra patria. Juan Pablo II lo declaro “ venerable “ el 23 de Octubre de 1987, proclamando “ heroicas “ sus virtudes.
Se abrió así el camino que pronto podría consagrarlo oficialmente como “ santo “, es decir, como un seguidor de Cristo que cumplió plena y cabalmente la misión personal que Dios le confió en el mundo, transformándose en modelo para los demás cristianos. El reconocimiento de sus virtudes permiten venerar hoy su memoria, invocar su intercesión ante el Señor y rogar que El se digne glorificarlo ante el mundo con los milagros que se necesitan, primero para “ beatificarlo “ y ofrendarle un culto limitado, y después para su “ canonización “ como santo ante toda la Iglesia.
 
Si vives en Santiago o viajas a la capital, no dejes de visitar la tumba del Padre Mariano Avellana en la Basílica del Corazón de María: calle Zenteno 764, esquina de Copiapó, en el centro de la ciudad. Presenta allí a Dios Padre tus ruegos por intermedio de las virtudes y méritos de nuestro gran misionero, y pide al Señor se digne glorificarlo pronto como santo.
 
 
 
                                                           Rvdo. Padre Mario Calvo González, cmf
 
 

 

El Presidente de la Colectividad, deja la bandera de Aragón sobre la tumba del Venerable Padre Mariano Avellana

 
 

Mienbros de la Colectividad, junto a nuestro Capellán Rvdo. Padre José Goyena Saralégui, visitando el Museo del P. Mariano Avellana L.

 
 

Visitando el Museo del P. Mariano Avellana que tiene la Congregación Claretiana en Santiago, el Ilmo. Viceconsejero Sr. Don Javier Callizo Soneiro, lo acompañan a su izquierda el Superior de la Orden Claretiana en Chile Rvdo. Padre Agustín Cabré R. y a su derecha el Rvdo. Padre Mario Calvo González, quien pertenece también a la misma Congregación y es hijo de aragonés.